El político que no es político


Cada día me surgen más dudas, no entiendo tantas de las cosas que están sucediendo en esta sociedad, que cada vez veo que como seres humanos nos estamos degradando de una forma silenciosa y desapercibida.

Hace unos días recordaba una reflexión, no se de quién, pero por las redes sociales, donde se veían a los niños jugando en la calle, las familias por las noches sentadas en las puertas de sus casas con los vecinos, hacían sus tertulias, le “hacían trajes a medida”, así se decía cuando hablaban y criticaban a otras personas, pero se convivía de otra forma, la relación personal era cercana, de cara a cara, donde la sonrisa, el enfado y la empatía se tocaba. Hoy vivimos con el móvil, tecleando pero sin percibir esas emociones naturales. Sí, pienso que este nuevo estilo de vida nos va degradando tanto que no somos capaces de darnos cuenta de tantas cosas.

Me siento triste, avergonzado, estupefacto y otras tantos calificativos, cuando veo nuestra actitud en tantos escenarios. Veo grupos de redes sociales, donde la calumnia, el insulto, el desprecio y un largo etc…, premia ante una buena crítica constructiva, donde todo va con el sentido de dañar a alguien y normalmente con otras intenciones personales que prevalecen a lo que decimos.

No hablemos de la política, ¡ufff!, aquí sí es verdad que veo tanta y tanta degeneración que no seré capaz de entender nunca a qué nivel se ponen ciertas personas. Lo mismo de aquí sale el primer libro que me gustaría escribir, ya tengo el título, ahora me falta el tiempo y la inspiración. Estamos construyendo un sistema que es INSOSTENIBLE, donde la empresa privada es castigada, donde depende de muchos factores para poder subsistir, donde cada vez se ve mas presionada con infinidad de gravámenes y donde cada vez mas se convierte en “La Gran Incomprendida”. Mientras tanto la empresa pública es la mas mimada, la que no tiene que luchar por poder sacar su cuenta de explotación de forma positiva porque juega con dinero público, si, el de todos los contribuyentes que parece que nunca se acaba, porque si falta, se saca de otras partidas o de mas impuestos o tasas, mientras tanto la Pequeña y Mediana Empresa sufre las consecuencias, dónde cada día cierran y desaparecen negocios familiares que con toda la ilusión, esfuerzo y RIESGO, montaban sus negocios, contrataban a gente, que además se hacían parte de sus familias, porque la relación era tan estrecha que no había en sí esa figura de jefe-empleado.

Que sociedad mas increíble sería donde las personas nos comportásemos de forma razonable, donde los VALORES con mayúscula imperasen sobre todas las cosas, donde la EMPATIA con las demás personas sea verdadera, donde el convivir con tus amigos y familia no sea a través de los dispositivos electrónicos, sino  que con una cerveza y una reunión de las de verdad, con esos abrazos que tan buena medicina es para todo.

Que bonito sería tener políticos que realmente entrasen a la política con el único fin de dar solución a los problemas reales de los ciudadanos y no para asegurarse puestos o sueldos que a veces, son para vivir del cuento, que bonito sería que tuviésemos verdaderos Gestores dirigiendo las Entidades Públicas que son de todos los ciudadanos y que mirasen por ellas como si de sus negocios o casas fuesen. Que bonito sería tener un sistema donde se establecieran realmente los cargos y puestos de trabajo necesarios y no se creasen tantos y tantos falsos puestos y organismos innecesarios, y que se tratasen como realmente se trata en la empresa privada, sin tantos sueldos vitalicios, sin tantos derroches que se hacen para vivir como Dioses con el dinero de todos, ¡Qué Bonito seria…!.

Por eso yo me defino y siento como ese político que no sabe de política, pero sí cree saber de algo más importante, de justicia, de sentido común, de honestidad, y por supuesto, de ser PERSONA.

Me encantaría que nuestros hijos viviesen esos tiempos de ayer, en donde los valores que nos transmitían nuestros padres, eran valores para que en la vida, fuésemos personas, hoy día veo el egoísmo, la envidia, el odio, el egocentrismo muy establecido en las personas, eso no son valores, donde el esfuerzo no vale para nada, pero si me lo merezco todo, donde se esta creando cada vez mas desigualdad.

Dejemos de mirar mas hacia dentro y veamos a nuestro alrededor.

Qué importante es mirar para adelante, pero qué tan importante es mirar por el espejo retrovisor, para no cometer errores que cometimos en el pasado.

 

Miguel Angel Fernández

El político que no es político

 

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